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Verónica Mazzaroli y un nuevo golpe al sector gastronómico

Freno a la actividad: “Durante el día no hay un desborde de gente en bares y menos de noche”

“Somos el sector que siempre acepta las medidas, que usa protocolos, normas de bioseguridad y los lineamientos que nos van bajando, pero a la hora de la verdad siempre somos los perjudicados”, dijo la empresaria.

“Tampoco es para decir que van a cerrar la actividad gastronómica porque hay un desborde de personas consumiendo en los bares. Está todo paradísimo. No hay gente durante el día y menos a la noche”, describió ayer, en medio de una situación de creciente angustia, la presidenta de la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Bares, Confiterías y Afines del Chaco, Verónica Mazzaroli, al trazar las dificultades que atraviesa el sector desde hace meses y las nuevas restricciones impuestas. 

Entre jueves y viernes, desde la entidad mantuvieron varios contactos con autoridades provinciales, desde la secretaria general de la Gobernación, Noelia Canteros hasta el propio gobernador Jorge Capitanich, intentando “buscar un punto medio” en las nuevas medidas y que el impacto en el sector gastronómico sea menor para que “no nos perjudique tanto”, marcó Mazzaroli. 

“Nosotros ya venimos con restricciones desde hace tiempo”, recordó la empresaria y dirigente en diálogo con NORTE, refiriéndose al decreto vigente hasta ayer (el N° 939, que prorrogó otros anteriores también con las mismas limitaciones) que determinaba para bares y restaurantes la permanencia de personas, en grupos reducidos con distanciamiento social, con limitación de capacidad, desde las 8 hasta las 00.

“No es que el sector no se puso al hombro la situación y que no colaboró. Todo lo contrario. Somos el sector que siempre acepta las medidas, que usa todos los protocolos, las normas de bioseguridad y los lineamientos que nos van bajando, pero a la hora de la verdad, siempre somos los perjudicados”, subrayó.  

Para la empresaria, que los bares y restaurantes puedan funcionar en esta época del año sólo con atención al aire libre implica que “el sentido común no existe”. “El chaqueño es friolento. Sentarse al aire libre, con 10 o 15 grados, es algo que no sucederá. Y menos la gente de mayor edad”, resaltó, aunque destacó las inversiones del sector para calefaccionar veredas y colocar pequeñas carpas o gacebos.  

Campañas con resultados limitados 

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“Es muy difícil cambiar los formatos de nuestros negocios. Muchos empezamos a abrir al mediodía, incorporamos delivery, buscamos la manera de salir adelante, pero no hay movimiento porque no hay plata”, lamentó Verónica Mazzaroli.

Mazzaroli sostuvo que “el movimiento gastronómico más importante es el del horario de la cena”. En ese punto, recordó las campañas promovidas desde el sector gastronómico para que la gente adoptara nuevos hábitos y saliera a cenar más temprano. “Nos reinventamos e hicimos todos los esfuerzos posibles”, afirmó, pero consideró que esas iniciativas dieron “muy poco resultado, porque no es fácil cambiar la idiosincrasia”. 

“La mayoría de las personas salen del comercio a las 21, llegan a su casa tarde y terminan cenando ahí”, señaló. Además, lamentó que “la gente se siguió juntando” en domicilios particulares durante todo este tiempo, lo que explica –según su visión- el aumento exponencial en los contagios. “Ahí no hay control. El Estado debe tener la autocrítica en ese sentido, porque hubo todo tipo de reuniones familiares (casamientos, cumpleaños, baby showers), mientras a nosotros nos limitan”, contrastó. 

“Es muy difícil cambiar los formatos de nuestros negocios. Muchos empezamos a abrir al mediodía, incorporamos delivery, buscamos la manera de salir adelante, pero no hay movimiento porque no hay plata”, enfatizó. 

No es para decir que haya un amontonamiento o desborde de gente. Ya venimos arrastrando un declive. 

Actividad frenada y pocos clientes 

Mazzaroli resaltó que “no es que la gente está amontonada” en los bares y restaurantes. “Está todo paradísimo. No hay gente durante el día y menos a la noche. No hay gente consumiendo”, describió, al dar cuenta del freno en la actividad económica local. 

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“A nosotros no nos rebalsan los locales. Con mucha suerte, trabajamos los fines de semana un poco más”, señaló la empresaria, explicando que varios factores inciden en el bajo nivel de actividad en el sector: “La situación económica, la inflación y que a la gente no le alcanza la plata, las restricciones y las personas que se cuidan y no salen”. 

En ese punto, explicó que hay bares y restaurantes que tienen un público mayor a 45-50 años, que es gente que por lo general “no sale”. En cambio, tienen un poco más de movimiento aquellos locales para público más joven. “No es para decir que haya un amontonamiento o desborde de gente. Ya venimos arrastrando un declive”, resumió. 

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En tanto, recordó otro factor que afectó al sector gastronómico en los meses pasados, luego de abrirse la circulación en el puente Chaco-Corrientes: “El poco público que quedaba, se iba a Corrientes porque tenían gastronomía habilitada hasta las 3 de la mañana. Recién ahora volvieron las restricciones. Pero hace 5 meses que estamos trabajando en desventaja total, sin posibilidades de competir con ellos, pese a las inversiones y al esfuerzo de nuestros empresarios”. Por eso lamentó que, justo cuando la vecina capital retoma el horario restringido (hasta las 12), acá en Resistencia también habrá nuevas limitaciones. 

La asistencia no llega a todas las empresas y se viene el pago del aguinaldo 

Con respecto a las asistencias desde Nación y Provincia para sostener a empresas y a sus trabajadores, Verónica Mazzaroli explicó que sólo algunos negocios del sector gastronómico accedieron al Repro II, el programa nacional que abona parte de los salarios de los empleados. 

Marcó además el impedimento legal para despedir personal y el convenio de suspensión de trabajadores, al que “muchos no quieren acceder porque saben que cobrarán menos”. “En el terreno, aplicar la asistencia no es tan fácil”, subrayó. 

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A nivel provincial, recordó que el sector gastronómico accedió a la ley de Emergencia Turística, cuya vigencia comenzó en octubre de 2020 y concluyó en marzo pasado. Ese instrumento eximía a las empresas del pago de un porcentaje determinado de los servicios públicos de energía y agua, y del pago del Fondo de Salud Pública. Además, por única vez habían cobrado 10 mil pesos por cada trabajador. 

En ese difícil panorama, en junio las empresas gastronómicas deberán afrontar el pago del medio aguinaldo. 

Situación límite en hoteles 

Por otra parte, Verónica Mazzaroli alertó sobre un crudo panorama en el sector hotelero “que nunca se reactivó” desde el inicio de la pandemia, lo que implicó que muchos tuvieran que “cerrar sus puertas para siempre”. Y los que continúan, tienen una actividad muy limitada con demanda de viajantes o personas del interior que llegan a Resistencia por cuestiones de salud. 

“No hay nada de turismo y los fines de semana que había reserva, pusieron restricciones. Lo poco que había para este fin de semana largo tuvo que darse de baja”, lamentó.

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